El derecho al odio

3 May

Hay elementos de la cultura popular tan enquistados en las personas, que parecen ser parte de ellos. Parte de sus personalidades. Canciones, artistas, películas, libros… obras que se vuelven religiones de la época. De culto. Cosas que todos debemos apreciar si no queremos vernos como ignorantes o peor aún, dios no lo quiera, como estúpidos. Y todos le temen a la ignorancia y a la estupidez y sobre todo a verse ignorantes o idiotas. Yo digo que hay que liberarse y liberar a los demás para permitirnos y permitirles la hermosa opción de odiar. En Ratatouille, Gusteau decía: todos pueden cocinar y yo hoy les digo: todos podemos odiar. Adelante, sin miedo.

Con uno de mis mejores amigos, hace unas semanas hablábamos de lo mucho que nos había aburrido el Batman de Nolan. De lo infinitamente decepcionante que había sido recorrer Bogotá buscando boletas para El Caballero de la Noche, para encontrarnos con una película en la que lo más emocionante dura 10 minutos. Luego ver años después la secuela, entretenernos moderadamente, pero luego pensar bien las cosas y apreciar únicamente a Bane por su hablado raro, sentirnos tristes por el desperdicio de Anne Hathaway e iracundos por la exagerada voz de Christian Bale. Luego, con ese amigo, hablamos de cómo Iron Man sí nos divertía y cómo PARA NOSOTROS, Iron Man era más entretenido. Mi amigo me dijo si publicaba un estado de Facebook en el que mencionara este hecho, los fanboys enajenados me iban a caer en bandada. Callenge accepted. Y sí, tenía razón. Lo que no entiendo es por qué cuando digo que para mí algo es de cierta manera, debe saltar gente a decir que no. Que así no es. ¿Cómo así? ¿así no es para mí? Es solo una opinión. Es como si dijera que opino mi mamá es la mejor del mundo y salieran los demás a decir que así no es.  ¿Están diciendo que no es verdad que yo piense que mi mamá es la mejor del mundo? ¿están diciendo que no puedo pensar que mi mamá es la mejor del mundo? No entiendo.

Y así sucede con todo. Me llama mucho la atención ese hecho. Me pregunto si pasa que las personas buscan aprobación de sus pares y sienten que por eso todos deben estar de acuerdo con sus gustos. Me pregunto si sus gustos los definen tanto como para sentir que cada cosa que les dicen en contra de sus aficiones deba ser tomada como una afrenta personal. Si todo es tan frágil en su mundo que cualquier manifestación de odio contra lo que les gusta debe parecer una falta de respeto. ¿Y respeto a qué? ¿Me están pidiendo a mí, una persona que considera que ni siquiera la religión debe estar protegida por ese domo de respeto, que respete una película, una serie, una canción?

Curioso también es que las personas que saltan como hooligans enardecidos cuando alguien se queja de su película favorita (puede ser Amélie, Trainspotting o Fight Club), son los que escuchan un reguetón o un vallenato y emiten juicios de odio en contra de esta música y sus oyentes. O se burlan de los que van a ver El Paseo II. O consideran de inferior coeficiente intelectual a las niñas buenonas que se derriten con canciones de Fonseca y leen a Coelho. Ahí sí están bien la burla y el odio. Ahí sí está bien el irrespeto. Esa selección tan acomodada es lo que me molesta. No el odio, el odio es bueno y todos deberían tener derecho a odiar mientras no haya agresión. Odiar es liberador y no veo por qué tenemos que sufrir cuando alguien odia lo que amamos. ¿Que Thom Yorke parece siendo estripado por una boa cuando canta? ¿Que Radiohead es más aburrido que una piyamada con Galat? ¿Que Agatha Christie era una vieja cliché con historias predecibles? ¿Que los libros de Yasunari Kawabata están llenos de metáforas aburridas y nunca pasa nada? ¿Que John Waters es un mariconazo explotador de las miserias humanas para hacer películas malísimas? ¿Que Britney Spears está loca, Robert Downey Jr. es enano y Leonardo Dicaprio es gordo y jamás ganará un Óscar? ¿Que Terry Pratchett ya tiene un pie en la tumba y un adulto no debería estar perdiendo su tiempo en el Mundodisco? ¿Que mis gatos son incapaces de sentir amor por mí porque los gatos son malvados y egoístas? Así como estas, hay cientos de objeciones más en contra de lo que me gusta, válidas para algunas personas, inválidas para mí. Lo que importa es que todos tienen derecho a odiar a Radiohead, a odiar el ronroneo de los gatos, a odiar El Rey León, a odiar lo que quieran.

¿Si podemos irrespetar a Mahoma, por qué no podemos irrespetar a Tyler Durden? Mockus dijo que la vida es sagrada, pero sagrada es una palabra que detesto. No hay nada sagrado y los gustos de las personas sobre todo no tienen por qué estar en esa categoría.

Y claro, claro que sí tienen derecho a odiar lo que digo. Pero piensen honestamente qué aura de santidad tiene, por ejemplo, Sylvia Plath, para que todo aquel que ose odiar su obra, sea tildado de maldito ignorante. Y pregúntense por qué aquel que, en cambio, diga que E.L. James es basura, sea aplaudido como erudito. ¡Y claro que es basura E.L. James! Pero así como podemos burlarnos de la pésima manera de escribir de esta calenturienta y cuarentona señora, alguien, en el mundo, puede sentirse infinitamente aburrido leyendo Sylvia Plath, satirizar sus poemas, si quiere. Odiar. Hacer uso de su derecho a odiar.

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Esta serie de libros es algo que todos podemos odiar y siempre estaremos de acuerdo.

El civismo como excusa para el camorrerismo*

14 Mar

*Camorrerismo no es una palabra de verdad, pero supongamos por hoy, por este texto, que lo es.

Dicen que Cali es una ciudad más cívica, más amable, más alegre que Bogotá. En algunas cosas tendrán razón y ahora viviendo acá puedo decir que me siento feliz, pero es más por la cercanía a mi familia y por mi manía de escapar de ciudades y de cosas que me da cada tanto. Como cuando me fui a vivir a Tumaco, luego volví de Tumaco y entonces me fui para Bogotá.

Dicen que la alegría del caleño es contagiosa y que son extrovertidos. Puedo dar fe de que lo son y no sé si eso me gusta o no. A veces siento que me molesta porque siento que la gente no guarda sus distancias personales como debería. Siento que me habla más gente de la que quisiera que me hablara y me veo obligada a ser amable, porque a pesar de ser huraña, no quiero ser mala gente y siempre respondo con sonrisas. Así volvemos a lo del civismo. Dicen que son más cívicos y que la gente en el MIO empuja menos que en Transmilenio, que la gente no da codazos y se no se cuela en la fila y pasa que cuando alguien se va a colar, en lugar de recibir la fría indiferencia bogotana, lo que recibe son silbidos y ruido. Bulla de todos los demás que se quejan y ridiculizan al colado. Muy bien, dirán algunos, pero estos días me he preguntado si ese civismo no es, tal vez, una excusa para armar camorra y para caerle encima a alguien. Porque es así, uno ve a la gente en la fila, luego ve que unos empiezan a gritarle al colado y en segundos son todos, en segundos todos arman alboroto y muchos ni siquiera saben qué pasó. Pudo pasar, por ejemplo, que el colado sólo estuviera buscando información o que no supiera qué estaba haciendo. Pudo ser que con tan solo unas palabras amables del más cercano, el colado encontrara la respuesta que buscaba y la bulla y el ridículo no fueran necesarios.

Ese civismo ruidoso podría ser entonces una farsa. Si fuera verdadero civismo, no tratarían las puertas de las estaciones del sistema de transporte masivo como lo hacen. Son las pretensiones de corrección de todos saliendo al aire a manera de gritos a los demás. Si fuera civismo real se preocuparían más por su propio comportamiento, que por las actitudes ajenas. Andarían buscando la manera de ser mejores personas en vez de andar como vecinas chismosas viendo qué hacen mal los demás para caerles encima como las arpías gritonas que son. Si fueran cívicos de verdad, no se montarían 3 personas en una motocicleta y no zigzaguearían arriesgando sus vidas y las de peatones. Si fueran cívicos de verdad no pulularía la actitud matona de montones de jóvenes que van en sus motos, bicicletas o a pie creyendo que la vía es suya e intimidando a los demás.

No sé si es mejor la actitud bogotana, no estoy aquí para darle soluciones a nadie sino para desahogarme. Quisiera vivir en un lugar con un punto intermedio entre el civismo falso caleño y la indiferencia rabiosa bogotana, pero por lo pronto lo que hago es no amargarme en la calle, hacer catarsis en un blog y buscar no estorbarle al prójimo mientras pueda y mientras me llega la terrible vejez.

Así es el MIO sólo que en lugar de gente, imagínenlo lleno de urracas metidas y fastidiosas.

Así es el MIO sólo que en lugar de gente, imagínenlo lleno de urracas metidas y fastidiosas.

Las tetas que no me puse

21 Feb

Yo nací sin teticas. Es decir, sin los genes para que cuando floreciera como adolescente, esas teticas emergieran de mi pecho. A mis 13, todas las compañeras del colegio ya usaban brasier y yo seguía usando camiseta. A mis 13 yo sufría porque quería tetas. ¿Para qué? no sé, para verme normal, verme bonita. Es una cosa natural y no sé por qué, las tetas son bonitas. Los cuerpos con tetas se ven armoniosos y mi cuerpo era un palillo sin nada. Sin gracia. 

Por fortuna, gracias a la ciencia, ya las tetas se pueden aumentar y todo se puede arreglar. También, por fortuna, dirán algunos, las tetas dejaron de importarme y me dediqué a menesteres más profundos…. ehmm… no. Y ese es mi punto. Mi cuerpo está tan mancillado como el de las niñas que decidieron ponerse tetas y mi cuerpo está tan lleno de cosas artificiales como el de ellas. El de ellas tiene silicona y el mío tiene tinta, pero en el fondo es lo mismo: ajustes que uno se hace por vanidad, porque es el cuerpo propio y uno decide qué meterle y qué sacarle.

Esta comparación con los tatuajes la hago porque es lo que tengo y es mi forma de decir que si a uno realmente no le importara cómo se ve y cómo lo ven, andaría entre cualquier costal, en la bata de gordo de Homero o sin ropa. O en vestido de baño. O en calzones.

¿Qué es lo que nos molesta de las tetas? ¿de las tetas de silicona? ¿la cosificación de la mujer? ¿lo de ver a las viejas como objetos de deseo? ¿no es ese uno de los objetivos de los individuos? ¿ser sexualmente atractivos? ¿qué tienen de malo los objetos de deseo? ¿y por los hombres cosificados quién se queja? ¿quién los defiende a ellos? ¿no es parte de la igualdad que se reclama que tanto mujeres como hombres puedan ser cosificados sin que esto sea censurable? ¿o es que cuando busco fotos de Robert Downey Jr. lo estoy admirando por su increíble inteligencia? ¿o morbosearle la barba a Hugh Laurie es más elevado que verle las tetas a Scarlett Johansson?

¿O nos molesta, acaso, la existencia de mujeres que saben que su cuerpo vende y lo explotan? ¿nos molesta que ellas decidan sobre su cuerpo y decidan que es mercancía? ¿o nos molesta que no tengan las mismas prioridades que nosotros? porque al final todo se reduce a las prioridades y a las elecciones personales. A lo que cada uno valora y quiere. Yo por ejemplo quiero un brazo extensible que alcance cosas y tal vez unas piernas de metal que no se cansen. Yo quiero mis partes androides, ellas quieren sus partes plásticas y al final todos, de alguna manera, nos modificamos.

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Con mis piernas de metal podría competir en los juegos olímpicos. Aunque no mataría a mi esposo.

 

Insomnio

12 Dec

Hoy mi cerebro no me quiere dejar dormir. Me habla y me dice muchas cosas en las que no quiero pensar ahora, pero él sí. Me habla del matrimonio, me habla del vestido de novia, me recuerda que no tengo cita en la peluquería y que no sé cómo será el ramo. Me recuerda que no sé qué me voy a poner en el pelo. Me hace parar de la cama para venir a escribir una entrada en un blog a ver si me da sueño.

O sí tengo sueño. No sé. Pienso en ver algo en televisión o en poner una película. Pienso en Nosferatu. Luego pienso en leer a Rushdie o a Agatha Christie. Me imagino la cara de Rushdie y luego me imagino a Nosferatu corriendo con su ataudcito en una plaza vacía. Y no, Rushdie no se parece a Nosferatu y Agatha Christie tampoco. Escucho a la gata comer y me pregunto si tengo hambre. Pienso en los hijos que no tengo en una casa en la que aún no vivo. Pienso en el futuro y en cosas que se definen el próximo año. En cosas en las que para qué pierde uno el tiempo. Pienso otra vez en la boda y en la luna de miel para la que todavía no tenemos nada. Playa. La playa me haría feliz. La playa siempre lo hace a uno feliz ¿por qué no vivo en el mar? el gato está en el cuarto y pide que le abran la puerta porque se despertó y no me encontró ¿qué será de mí cuando se muera el gato? ¿qué será del gato cuando me muera yo? ojalá yo me muera primero. Ojalá yo me muera primero que toda la gente y gatos que quiero.

Nosferatu otra vez. El reloj suena muy duro y ya entiendo por qué Liliana, cuando se queda en la sala, le quita las pilas para que se calle. Es terrible escuchar el tiempo pasar. Uno sabe que el tiempo pasa, pero no lo escucha. El reloj sonando es un fastidio. Hoy tampoco me peiné. Pienso en el tiempo que pasa y luego en mi pelo. Y luego en Héroes del Silencio porque mi cerebro es así de troll.

Nosferatu, Nosferatu, vamos a ver Nosferatu.

La realidad del hombre-oso-cerdo

13 Nov

Quienes me conocen saben cuáles son mis inclinaciones políticas y económicas y saben que no hablo mucho de ellas en este blog, porque, principalmente, si Rothbard y Hoppe no convencen a la gente de que el anarcocapitalismo es la respuesta, menos lo haré yo.

Tampoco hablo del anarcocapitalismo tanto, porque muchos de nosotros estamos estigmatizados como locos y eso en parte creo que es culpa de Ayn Rand. Perdónenme amigos anarcocapitalistas fans de Rand, pero yo con esa señora no puedo. Habrá dicho la verdad en muchas cosas, sí, pero creo que en lo que tiene razón, ya Rothbard había acertado antes. Rand me parece innecesaria para la causa.

Otra razón por la que creen que los libertarios estamos locos es por la negación del calentamiento global. Por ese afán de decir que el calentamiento global no es más que una triquiñuela del Estado para atraparnos más y justificar su existencia, después de todo fue Al Gore, vicepresidente del imperio, uno de los primeros en llamar la atención sobre este tema (o como lo satirizan en South Park, el hombre-oso-cerdo: mitad hombre, mitad oso, mitad cerdo).

Si bien es cierto que mucha gente ha pensado al respecto que lo que necesitamos es más regulación porque somos la peor especie que ha poblado el planeta, también es cierto que no podemos pretender que el planeta no esté sufriendo cambios por nuestras acciones. Y no, no es porque seamos la peor especie, es simplemente porque NUNCA, NUNCA se ha visto que un animal viva en un entorno sin modificarlo para bien o para mal. Que somos muchos en el planeta y que necesitamos algo que arrase con nosotros ¿en serio? hay ecofascistas que piensan de esta manera y yo, por mi parte, sí le tengo fe a la humanidad. Se habrán hecho cosas malas y se habrán ocasionado extinciones, pero también los humanos han salvado. Hay obras tecnológicas dignas de ser admiradas y cientos, miles de productos que son creaciones humanas que han resultado beneficiosas para nosotros y otras especies.

Comemos otros animales, sí, pero toda especie se come a otra, incluso los vegetarianos ¿o es que ellos están ignorando que tenemos ancestros comunes hasta con las plantas? Contaminamos y desperdiciamos, matamos por diversión, pero contamos con algo único y es la capacidad de planear. Podemos educar a nuestros hijos para que sean mejores como humanos y más armónicos con las demás especies, podemos consumir mejores productos, podemos preocuparnos más por el ambiente, lo que no podemos hacer es quejarnos de la especie humana y lo desastrosa que es y seguir con vida, porque al continuar viviendo estamos ratificando que es bueno ser uno de nosotros. Todos queremos vivir y vivir bien, todos queremos usar electricidad y botar lo que no sirve. Todos queremos vestirnos bonito, comer cosas sabrosas, bañarnos con agua caliente y montar en avión. Es imposible no crear un impacto en este planeta, así que lo que podemos hacer es disfrutarlo y ver cómo mejorar el futuro en lugar de llenarnos de autodesprecio.

La tecnología avanza y confío en que cada vez somos menos bárbaros. Creo en la inteligencia humana y también en su compasión, así que aunque el hombre-oso-cerdo es real pienso que podemos minimizar sus efectos y convivir con él. O luego nos vamos en un cohete al sol y les damos la razón a los ecofascistas. Lo que pase primero.

O que nos lleve el hombre-oso-cerdo. Él está preparado para hacer justicia por el planeta.

NOTA:
Me acaban de pasar este enlace, así que si tienen tiempo, les recomiendo que lo vean, saquen sus propias conclusiones y si quieren, dejen sus comentarios. Hablemos del tema: El gran fraude del calentamiento global

If I was a rich kid of instagram

18 Oct

Quienes me siguen en Twitter saben que uno de mis Tumblrs favoritos es Rich Kids of Instagram porque es un maravilloso lugar en el que se reúnen la opulencia, el despilfarro, el Dom Perignon y los helicópteros.

¿Y por qué me gusta Rich Kids of Instagram? porque es gente rica que no se avergüenza de serlo, gente rica que no anda montando fundaciones para ayudar a los niños de África ni adoptando niños pobres como si fueran Pokemones. No es que montar las fundaciones sea algo malo, pero Rich Kids of Instagram es un manantial de diversión en el desierto de lo que se debe decir y hacer.

Y es inofensivo. Los niños ricos andan en sus casas de los Hamptons bañándose con champaña mientras nosotros estamos trabajando para ganarnos la vida y no tenemos una casa en un decadente lugar de la Florida, pero no pasa nada. No nos están haciendo nada (al menos que sepamos. Sus padres pueden ser directores de la CIA, amigos de terroristas o de presidentes), pero lo gracioso de este blog es las reacciones que causa en la gente. He visto ira, indignación, envidia y no entiendo por qué. Bueno, sí… la envidia la entiendo un poco porque ¿quién no quiere pasear en un yate por el Caribe y tener un patio lleno de pavos reales?

Yo quisiera ser un Rich Kid of Instagram para no preocuparme por el arriendo, para no preocuparme por la comida de los gatos, para recoger gatos y perros de la calle y tenerlos en una finca, para cambiar de computador cada semana, para bañarme en tinas de agua Perrier, para beber leche de vacas mantenidas como si fueran reinas, para comer carne de animales igualmente mantenidos como realeza, para pasármela en el mar y para mandar hacer una cobija inversa a las mantas eléctricas. Una cobija que en lugar de dar calor, dé frío. Algo así como las bolsas de gel frío pero grande como un cubrelecho. Ese es mi gran sueño. Mi cobija fría. Eso es lo que pensaba anoche mientras trataba de dormir acalorada y no quiero imaginar mi menopausia sin mi manta fría.

Así sería yo en mi yate, pero en lugar de gente habría perros y gatos. Y en lugar de una mujer flaca y sensual asoleándose estaría yo.

Querido diario, esto fue lo que soñé anoche

9 Oct

A veces tengo sueños raros. A veces son simplemente estúpidos y a veces raros y estúpidos, por lo que esto no es más que un “querido diario, la madrugada del 9 de octubre soñé que…”

En el sueño había un paraje con tierra roja y chatarra. Un asesino en serie vivía ahí y despellejaba a sus víctimas. No puedo recordar si yo veía todo desde una perspectiva ajena o estaba allí, como actuando en la película. Una víctima escapó y tampoco recuerdo si yo era ella, pero sí recuerdo sentir angustia mientras ella (o yo) huía por una carretera vacía. Después de escapar, sospechosamente y seguro por traumas, la víctima se convirtió en asesina también. Asesina y prostituta y en este momento ya era menos claro si yo era ella en el sueño.

Pasa el tiempo y asesina y asesino se reencuentran en un cabaret también ubicado en un paraje de tierra roja y chatarra. Cuando se ven, el primer impulso de él es ahorcarla a ella, pero al parecer (y por influencia de la literatura erótica para señoras que he leído) esto la excita y terminan entregados al placer carnal con cuero y látex. Además no olvidemos que es prostituta y lo de asesina en serie asegura compatibilidad con el hombre, así que se enamoran. Ustedes saben que entre parejas de la misma profesión se entienden muy bien, por lo que que asesino con asesina es una mezcla ideal. Si yo fuera asesina, querría que mi novio también lo fuera para que entendiera todos mis problemas laborales.

Es así como este par de asesinos en serie tienen una relación amorosa y viven y trabajan en el cabaret, hasta que por algo que desconozco, él queda mutilado y en silla de ruedas y para comunicarse con las personas utiliza un implemento Stephen Hawkingsesco que transmite sus pensamientos con voz robótica. El pobre hombre queda devastado porque nadie quiere verse como Stephen Hawking sin tener la inteligencia de Stephen Hawking, así que decide suicidarse montándose en un carro (no sé cómo lo hace sin movilidad en las extremidades, pero a esto le llamamos la magia de los sueños) y estrellándolo contra un montón de chatarra. De inmediato se incendia como si todo estuviera rociado por gasolina y la mujer asesina corre al auxilio de su amado. Lo alcanza a sacar con vida aunque quemado y ahí, en medio del horror, se juran amor eterno. Hasta él le propone matrimonio haciéndola abrir la caliente y peligrosa guantera del carro estrellado para sacar un anillo de compromiso. Dios, hasta en mis sueños soy cursi.

Tras el accidente y durante la conmoción del hombre quemado y la propuesta de matrimonio todo el personal del cabaret sale a chismosear o a auxiliar, no sé muy bien, y en ese momento una pareja entra al cabaret a realizar labores de espionaje porque una perrita disfrazada de Hello Kitty, que estaba encerrada en un calabozo, los había contratado para tales fines.

Así terminó todo y yo me quedé con la duda de por qué había una perrita disfrazada de Hello Kitty tratando de espiar un cabaret de mala muerte. Cierro entonces diciendo: querido diario: necesito saber más sobre la perrita. Ojalá vuelva a soñar con ella.

Dios ¡estos perros disfrazados son una realidad! ahora serán parte constante de mis pesadillas.

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