Archive | February, 2011

Como dijo Maddox: Dancing makes me envy cripples

28 Feb

Nunca he entendido a la gente que baila. De verdad que no. Nunca he entendido a la gente que disfruta del baile. Mi cuerpo se rehusa a sentir el ritmo y a querer moverse y se resiste sobre todo a salir los fines de semana a hacer parte de ese aburrido ritual pre-apareamiento.

Crecí en el Valle del Cauca, donde se supone que las personas nacen con las caderas en movimiento, donde se supone que uno se levanta con salsa y se va bailando al trabajo. La gente se imagina Cali y piensa en negritos de traje blanco y zapatos de charol bailando en las calles. En parte es verdad y sí bailan en las calles, pero no están de traje blanco ni zapatos de charol. Sí es verdad que en Cali suena salsa por todo lado y sí es verdad que parece que todo el mundo estuviera de juerga todo el tiempo. Todo el mundo menos yo.

En mi adolescencia (oh, desgraciada adolescencia) todas las que estudiaban conmigo morían por ir a fiestas y bailar con niños de otros colegios. Yo iba a esas fiestas a intentar hacer parte de la dinámica social, pero nunca lo logré. Nunca logré bailar y nunca logré congeniar con esa gente. Me dormía, me deprimía y terminaba llamando a mi papá para que me recogiera. Era terrible y yo siempre era la maldita desadaptada que no sabía bailar.

Mis tías intentaban inducirme al baile diciéndome que era una necesidad social. Yo no quería hacer parte de una sociedad que me obligara a bailar. Mis primas, muy felices, normales y sociables conseguían amigos y novios en fiestas y agasajos tropicalongos. Supongo que tendrá algo de razón eso de que el que baila bueno, tira bueno… y pues, si mis habilidades sexuales iban a ser nulas por culpa de mi falta de ritmo para la salsa y el merengue, no me importaba. Todavía no me importa.

Yo crecí y a pesar de tener a todo el mundo encima diciéndome que era importante bailar para ser socialmente aceptado, nunca lo logré. No crean que no lo intenté. En serio, para hacer felices a los demás, algunas veces intenté cogerle el ritmo a la música tropical, pero fracasé de manera estrepitosa.

Crecí, conseguí amigos, novios y trabajo sin necesidad de bailar. Creo que puedo aparearme y aunque camino torcida, no soy una total impedida. Soy amotriz y torpe. No me interesa la salsa. No me interesa el merengue. No me interesa el vallenato. No me interesa salir de juerga ni seducir a nadie con movimientos sensuales. Ahora pienso que no aprendería a bailar ni porque el mismísimo Robert Downey Jr. me lo pidiera. He llegado muy a mis 26 años sin saber bailar y sin saber montar bicicleta y no he sufrido por ello, más que por las molestias que me han causado los chinchosos que quieren hacerme bailar.

Si me encuentra en una fiesta, lo más probable es que yo esté sentada. Quieta. Mirando a la gente. Aburriéndome. Si me encuentra en una fiesta, lo más probable es que yo esté pensando en irme porque tengo miles de cosas más divertidas para hacer: tengo libros, juegos, películas y series de TV que me esperan en la casa. Si me encuentra en una fiesta es porque definitivamente no me pude zafar y me tocó estar ahí, así que invíteme a un margarita más bien para que esos momentos sean más soportables. Le acepto una cerveza si no hay margaritas.

Estos malditos monos bailan mejor que yo

Subasta de órganos

26 Feb

No tengo plata pero sí muchas deudas. Mi irresponsabilidad financiera me ha llevado a crear un hoyo financiero del tamaño de un estadio (o tal vez más grande. No recuerdo cómo son los estadios) que ni arrojándole toda la quincena logro tapar.

Como el dinero es tan valioso para mí y quisiera no tener que dárselo al banco, se me ha ocurrido darle algo que aprecio menos: mis órganos.

Señores del banco, fíjense que tengo varios órganos de los que puedo prescindir y ustedes podrán vender a muy buen precio en el mercado negro. Con eso no sólo cubro la deuda con intereses sino que ustedes salen hasta ganando. Un riñón puede ser vendido en unos 14.000 dólares, por ejemplo, y se trata de un buen riñón que nunca ha tenido problemas.

Uno no vende pulmones, pero yo creo que podría vivir con uno solo así que les ofrezco el otro. Está casi limpio excepto por lo que el cigarrillo dejó en él, pero seguro a alguien le puede servir.

Mi piel es muy suavecita y bonita y hay unas partes que no se ven, así que con eso también se pueden quedar. Así alguna víctima de quemaduras podría comprar una piel que no fuera sintética o de marrano.

Por ahí escuché que la grasa sirve para hacer cosas, de manera que mediante una liposucción les doy ese seboso producto de mi ser para que sigan haciéndose ricos.

House me enseñó que la médula ósea se dona, por lo que asumo que también se vende y debe tener buen precio… es más, pensándolo bien, esa la vendo por mi cuenta y me quedo con la plata porque sacar eso de mi frágil cuerpecito es un procedimiento muy doloroso al que me someteré únicamente por amor al dinero y no por miedo a la deuda o a que el banco mande golpeadores profesionales.

Y pues sí, este es mi plan de pago (o sea, no es un plan). La próxima semana le escribiré una carta formal al banco detallándolo o si me da pereza, les mando este enlace.

Sobre mi futura cría*

25 Feb

Algún día voy a tener un hijo. Será un enano.

Pienso ir a Profamilia a preguntar qué debo hacer para condicionar a mi cuerpo a que engendre un enano y probablemente me digan que tengo que tirarme un enano. Yo espero que para ese entonces, mediante un caro tratamiento, pueda evitar eso de tener sexo con enanos porque la verdad me da un poco de asco.

Tras un sencillo embarazo daré a luz a un minúsculo ser que tendrá su lugar en el clóset o en alguna alacena de la sala para su mayor privacidad. Cuando el enano llegue a su adolescencia tendrá derecho al cuarto de las escobas debajo de las escaleras, siempre y cuando se haya portado bien.

El enano será entrenado de manera rigurosa en las artes circenses: sabrá de malabarismos, equilibrismo enanil y toda cuanta cosa pueda hacer un enano en un circo. También pasará vacaciones en una finca donde será correteado por vacas y así tendrá como segunda alternativa de carrera ser uno de los enanitos toreros.

Mi hijo enano me dará muchas satisfacciones. Cuando esté deprimida lo llamaré a mi regazo para  que baile y haga piruetas y en Halloween lo disfrazaré de Oompa Loompa o mejor aún, de versiones enanas de superhéroes. Si se rehusara a cumplir con su labor (la de entretenerme), sería severamente castigado a palazos (le pegaré con una pala o con un palo, todavía no decido).

Finalmente, cuando mi enano alcance su estado de grandeza profesional, su única preocupación será mantenerme a mí y a mis gatos y todos seremos infinitamente felices. Sobre todo yo.

Mi hijo enano podrá tener muchos amigos divertidos

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*Si en unos años me sale un hijo enano no me quedará más que decir: MALDITA JUSTICIA POÉTICA.

Síndrome de pensamiento aleatorio

24 Feb

Todo está bien. Estoy bien. Me siento bien. Pensamientos aleatorios que se le ocurren a uno en el bus. ¿Cuántas de las personas que se han sentado a mi lado en un bus son ladrones o violadores o violadores ladrones? ¿Cuántas personas de las que van ahí se hicieron la paja y no se lavaron las manos? ¿Cuántas personas de las que van ahí tienen alguna enfermedad incurable de la que no se han dado cuenta? ¿Cuántas de esas personas van sufriendo en silencio? También me pregunto qué pasaría si intempestivamente me levantara de la silla y me arrojara por la puerta con el vehículo en movimiento ¿moriría? y ¿qué pensarían las personas que lo vieran todo? ¿Qué contarían en sus casas, en sus trabajos? ¿Cómo ese acto de menos de un minuto afectaría sus vidas? El trayecto del trabajo a la casa es largo y me da tiempo para pensar muchas pendejadas, definitivamente.

En tu cara coyote cósmico

19 Feb

Dicen que uno sólo encuentra el amor de su vida una vez. Yo no creo en el amor de la vida por imposición del destino sino más bien como algo que uno elige, pero la gente siempre piensa que es algo enviado por el universo.

Siendo racionales, uno tiene pocas probabilidades de encontrar a la persona más compatible posible. Con tanta gente que tiene el mundo y vea… usted rodeado de unos cuántos que seleccionó de los que estaban disponibles.

Y un día hace como 4 años (no sé en realidad cuánto. Siempre cuento mal), conocí a un hombre que resultó ser mi alma gemela. Yo sigo pensando que somos almas gemelas aun cuando todo se fue al carajo por mi  bendita impulsividad y la desesperación.

Ya no pienso que deberíamos volver, que es el hombre con el que me casaré y tendré crías, que envejeceré a su lado ni ninguna de esas pendejadas romanticonas que inevitablemente uno piensa cuando piensa en el amor de su vida (debe ser una vaina evolutiva). Ahora simplemente pienso que él es el ser humano que más me entiende en este mundo y al que le digo cuanta imbecilidad se me pasa por la mente (y se me pasan muchas). No sé qué clase de alma gemela es él para mí. No hay una conexión sexual y no siento celos. No quiero que esté por siempre a mi lado, pero lo que sí sé es que quiero saber que está. Simplemente ESTÁ. No me importa realmente dónde, lo que me importa es que exista. Así  yo puedo decir: EN TU CARA COYOTE CÓSMICO. Si usted no entendió, yo sé que él sí.

El coyote cósmico quedará perplejo ante mi precisión al encontrar alma gemela

El fenómeno Grimito y la supervivencia del más imbécil

18 Feb

Usted llega a su trabajo a una hora decente, gana un sueldo moderado, trabaja duro y sus clientes aprueban su labor pero aún así, cuando hay crisis y hay que cortar cabezas, la suya está en primera línea. Hay gente ganando más que usted, llegando más tarde, pendejeando más, pero siguen ahí tan frescos. Ese es el fenómeno “Grimito”. Porque usted es Frank Grimes. Si no sabe quién es Frank Grimes váyase a leer a otro lado y sepa que es usted una persona muy extraña en la que nadie debería confiar.

Usted no entiende qué pasa y qué salió mal en su vida. Qué karma estará pagando, a quién mató o por qué demonios el bautizo no lo salvó del pecado original.

Usted se esforzó estudiando una carrera que no le sirvió para nada y resulta que la sigue pagando porque fue a crédito (el error más terrible del que ya no se puede librar a menos que se muera), luego encontró trabajo y la mitad de su sueldo se va en el crédito de estudio y la otra mitad en vivir y créditos varios que no se sabe de dónde salieron porque usted no tiene ni dónde caerse muerto, es más, si se muere, lo tienen que envolver en las sábanas y tirarlo a un caño y su familia heredará sus deudas. Su muerte será la ruina de ellos. Piénselo por si se va a suicidar.

Volviendo al tema que nos compete, fíjese cómo la gente que se esfuerza la mitad, gana el doble, pero si usted trata de igualarlos, saldrá volando con una patada entre nalga y nalga. Es porque esa técnica sólo les funciona a ellos; entonces mientras usted toma sopa de vasos desechables, ellos comen camarones y roast beef, porque fueron bendecidos en una curva probabilística. La mayoría son unos imbéciles totales, incapaces de contar los dedos de su propia mano, pero nacieron con contactos y tienen la capacidad de lisonjear a niveles profesionales. Es como si su evidente imbecilidad fuera compensada por un increíble talento para lisonjear. Al lado de ellos, usted no es nadie. Usted no ha viajado a islas exóticas de vacaciones y no puede hablar con el dueño de su empresa sobre lo amable que es Perencejito, dueño de la más importante editorial de los universos explorados por la ciencia.

Su fracaso radica en que usted es un pelmazo para lambonear y nunca logrará adquirir semejante talento, por eso va a ser Frank Grimes toda la vida, así que le sugiero que lo tome con humor, abra un blog y siéntese a despotricar de la vida y la gente. Es lo único que le dará una migaja de felicidad… eso y la idea del apocalipsis zombi.

Téngale miedo a la moral atea

17 Feb

Tengo ganas de un trocito de bebé ahumado. En mi nevera hay carnita tierna de bebés y de infantes que secuestro y mato porque eso es lo que los ateos hacemos. Sin el temor al castigo de un ser superior nos quedamos sin moral y hacemos lo que se nos da la gana. Por ejemplo, si no quiero gastar el dinero que gano, simplemente robo… y la cosa no termina ahí: mi falta de moral me lleva a participar en orgías desenfrenadas donde se practican el bondage y sadomasoquismo  y dudo mucho que exista una diferencia entre el bien y el mal. Sueño con un mundo donde todos puedan violar, asesinar y hurtar a su antojo y donde se veneren a Darwin y a los monos. Así somos los ateos. No somos como los correctos católicos, con su Biblia que los guía a cada paso de sus inmaculadas vidas, con sus diez mandamientos, raíz de todo lo bueno, con sus sabios sacerdotes que enseñan, sin mancha, el camino que se debe seguir para llegar a Cristo, ese hombre que es su propio padre, se levantó como zombi y es además una especie de paloma milagrosa.

La Biblia nos enseña del amor de Dios, pero nosotros no queremos aprender. La Biblia le enseña al cristiano a ser mejor con bellos pasajes que ilustran la bondad de Dios como este:

“El pueblo gritó y se tocaron las trompetas. En este preciso momento se derrumbaron los muros de la ciudad. Entonces cada uno avanzó sobre la parte de la ciudad que tenía a su frente. Se apoderaron de Jericó. Y espada en mano mataron a todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos; incluso a los bueyes, ovejas y burros [parolos]* y los entregaron como anatema, o sea, los sacrificaron a Dios” (Josué capítulo 6, versículos 20 y 21).

Es verdad, nosotros los ateos somos malditos y jamás podremos diferenciar el bien del mal sin un texto sagrado. Cuídense de nosotros, amigos cristianos pues ¿no les da miedo que los ateos tengamos la misma moral que el Dios de su Biblia?

*Los burros que sacrificaron en Jericó de pronto no estaban parolos. Es un comentario editorial mío, ya que asumo que los burros siempre están parolos.