Archive | March, 2011

De fetos y los úteros que habitan

24 Mar

La semana pasada vi una imagen de un feto ensangrentado y desmembrado. A la imagen la acompañaba un texto que decía algo como “él no tuvo quién lo defendiera”. Esta táctica publicitaria de los grupos antiaborto es idéntica a la que usan los grupos ecofascistas: mostrar imágenes chocantes, no argumentos, imágenes que apelen a lo básico de las personas.

Y es que claro, usted ve un feto ensangrentado y piensa que eso pudo ser un niño, un niño con futuro que nadie defendió y que no le importó a nadie. Pero sí le importan a muchos, esos fetos tienen mucha gente defendiéndolos, gente que no es la dueña de los úteros donde se encuentran.

Es cierto que un niño es dueño de su cuerpo y deben crearse mecanismos para defenderlo si alguien atenta contra esa propiedad suya, así como también una mujer es dueña de su cuerpo y tiene derecho a decidir sobre él. Es su propiedad privada. El conflicto aquí es que estamos hablando de dos individuos con derecho sobre su propiedad cuyos intereses son completamente opuestos… eso si usted quiere pensar que un feto es un individuo, yo dudo que una reunión de células cuente como persona, pero en esa discusión moral-científica no pienso incurrir en este momento.

Habrán quienes quieran defender los derechos del feto sobre la propiedad de su cuerpo y por consecuencia, su vida. Habrán quienes digan que los derechos de la mujer priman porque es un ser completamente desarrollado.

Yo digo: defiendan al feto todo lo que quieran. Defiendanlo, pero si su anfitrión quiere expulsarlo, ese derecho primará y lo hará porque el feto es un parásito. Mientras ese grupo de células no sea más que un parásito no se puede pretender que sus derechos sean más importantes que los del cuerpo que está invadiendo.

Es muy probable que usted no esté de acuerdo conmigo y diga cosas como “si son tan irresponsables de tirar sin condón, entonces que asuman las consecuencias”. ¡Buena esa! usar un niño como castigo. Eso sí sería muy responsable. Aquí puede surgir la posibilidad de dar el chino en adopción pero ¿se  ha puesto a pensar cuántos niños hay ya esperando ser adoptados? nuevamente, muy responsable de su parte querer ese destino para el niño.

Así que le digo, si usted no está de acuerdo, bien. Dedíquese a su útero y no aborte si le aparece una cría no deseada desarrollándose en él. Si usted no tiene útero, no sé de qué se preocupa entonces y respete la propiedad privada y las matrices ajenas.

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Redactora publicitaria y mendiga

14 Mar

Yo no entiendo muchas cosas. Creo que este blog se está convirtiendo en el lugar donde arrojo todo lo que no entiendo. Por ejemplo, no entiendo a los desagradables individuos que se suben al bus a vender o mendigar. No sé si están vendiéndome o pidiéndome que me apiade de sus miserables vidas. Que se decidan. Si me ofrecen un producto que quiero o necesito, seguro se los compro, si van a recurrir al pesar no les voy a dar ni un peso.

El modus operandi de esos vendedores de pesar me ha dado la idea de utilizar su estrategia para vender mis servicios como redactora publicitaria. La próxima vez que vaya donde un posible cliente o director creativo llegaré con este discurso:

Buenas tardes damas y caballeros. En el día de hoy les vengo ofreciendo este maravilloso producto llamado publicidad. Puede llevar el copy de un aviso en un millón o si lo prefiere llévese la campaña completa por tan solo tres milloncitos.

Muchas gracias a la dama o caballero, cliente o clienta, director creativo o directora creativa que me quiera colaborar con mi forma de trabajo y mendicidad porque con ello me alejo de tener que robarlos o intimidarlos en las calles y me permite pagar un arriendo entre hipsters de chapinero, comprar un sixpack de cervezas y alimentar a mis gatos con Royal Canin.

Recuerden, un aviso en un millón, la campaña completa en tres.

Muchas gracias y espero que esta basura que acabo de decir les haya dado lástima y si no me compran la campaña pueden darme lo que Monesvol ponga en sus corazones.

Más les vale que con eso toque los corazones de muchos individuos y me den dinero. Si no, me va a tocar salir a robar porque, como todos sabemos, es la siguiente alternativa.

Ya no quiero ser Agnes

7 Mar

Agnes huyó de su marido y de su hija. Agnes huyó de la monotonía y la tranquilidad. Yo he sido Agnes y no quiero ser ella nunca más.

El tatuaje de mi brazo izquierdo dice “No alarms and no surprises” porque es la vida que quiero tener y más que la vida que quiero tener, es la vida que quiero querer. Suena extraño, pero así es.  Es que me pasa siempre: cuando llego a la estabilidad enloquezco y huyo. Salgo corriendo a que me pase algo a ver si mi vida mejora. Nunca pasa nada y nunca mejora. Es más, tiende a empeorar.

Son las 6 de la tarde de un frío día en Bogotá. Es marzo y siento la tranquilidad llegar a mi vida nuevamente. Me siento feliz pero también atemorizada. Tengo miedo de mí y de mi habilidad para autosabotearme.

Agnes quiere dejar de ser Agnes. Agnes no quiere huirle a la felicidad esta vez. Agnes no se quiere sabotear. Agnes quiere, por fin, tener familia y una vida normal con esposo, hijos, gatos, perros, finca, casa, carro. Agnes quiere dejar de escribir como si todo fuera un telegrama.

Esta mujer también se llama Agnes pero a esta sí no me parezco. Agnes no quiere ser Agnes Skinner.

Desperate Housewife

3 Mar

Yo quiero ser ama de casa. De esas muy pulcras que esperan a su esposo con vestidos de cuadritos y la mesa puesta y todo lo hacen con una sonrisa. Una abnegada madre y esposa, digna de los 50.

Lo único que necesito es un esposo que esté dispuesto a pagar mis deudas y mis caprichos, un esposo que me permita quedarme en la casa jugando wii y escribiendo pendejadas. Yo le tendré la casa limpia y la comida caliente, pero eso no me va a tomar todo el día. Hay miles de cosas que puedo hacer y a las que no me dedico por falta de tiempo: tengo como 50 libros de economía y otros tantos de fantasía y ciencia para leer; hay juegos que quiero pasar y paseos que quiero hacer. Esa es otra cosa, mi esposo debe darme dinero para que yo me vaya de  vez en cuando a la playa. Puedo llevarme a los hijos, para que no le estorben.

La revolución femenina nos dio a las mujeres una gran libertad: la de ser tan miserables como los hombres y trabajar como bestias para lograr algo en la vida. Yo celebro que tengo la libertad de encerrarme en un cubículo por muchos años pero no la quiero. Aplaudo a las mujeres activas amantes de su trabajo, y no me malinterpreten, yo amo mi trabajo, pero amo mucho más mi ocio así que les aseguro que seré más feliz cuando no tenga que trabajar. La desgracia es que me toca trabajar hasta pensionarme y para ese entonces estaré tan marchita que nada importará.

Por eso la solución es un acaudalado esposo al que le pueda exprimir su dinero a cambio de cosas como la casa y los hijos. Me imagino que criar hijos es una tarea difícil y es algo que quiero hacer, por lo que prefiero hacerlo sin tener la preocupación del trabajo encima.

Quienes me dicen que lo que quiero sería aburrido son personas con muy poco en su vida. Tan poco que la llenan con trabajo. Yo en cambio tengo mucho por hacer, mucho por leer y mucho por dormir. Espero entonces que algún día mi amado esposo gane lo suficiente para mantenerme a mí y a los gatos y así yo pueda renunciar a mi trabajo y ser su esposa de postal.

Cuando sea una esposa de los cincuenta voy a vestirme como Pin Up, pero mis tetas no son así de grandes.