Archive | July, 2011

Mi Chewbacca

22 Jul

Yo tengo un Wookie.

Alguna vez leí que todos necesitamos un Chewbacca, porque todos somos Han Solo. Todos necesitamos un wookie que nos cuide, que esté con nosotros y que nos quiera. Mi wookie me protege, me regaña, me quiere. Mi wookie es mi Wilson y yo soy House. O Watson y yo soy Holmes. Como sea.

Yo soy House que se autosabotea, que le habla mal a todos, que muchos no quieren por hijueputa. Ella es Wilson que se queda ahí a pesar de todo eso, porque ella sabe cómo soy en realidad: una nenita chillona muy sensible. Yo, con ínfulas de autosuficiente, me suelo pegar unas caídas que sólo ella y mi familia conocen. Yo, tan machita y tan peleonera, me derrumbo con unos soplidos tan pendejos, pero ella siempre está ahí para recogerme. Y viceversa. Porque yo también soy el Chewbacca de ella y su Wilson. A veces se cambian los papeles.

Y nada, este post no es para nada. Es un agradecimiento público a mi Chewbacca, porque hoy me siento especialmente sensible y porque la quiero. Porque es mi alma gemela y porque yo no sé qué sería de mí sin ella. Incluso con los cambios de mi vida, yo siento que siempre la voy a necesitar, así ella en algunas ocasiones no lo crea así.

Aunque tengo una persona-wookie, algún día quiero tener un wookie de verdad.

Mi marido, la publicidad

19 Jul

Siempre he dicho que la publicidad es, para muchos de los que estamos en este negocio, como el marido abusador que nos pega y nosotros somos la abnegada esposa que se deja pegar, llora y siempre vuelve porque es que “él me quiere a pesar de todo” o “él va a cambiar”. Él nunca cambia y por eso la relación está condenada a ser para siempre un espiral de amor y odio. A veces más amor que odio y a veces mucho más odio que amor.

Yo ya no espero que cambie y ya me resigné a muchas cosas. Hay cosas que ya sé y cosas en las que no quiero caer. Ya sé que me encanta ser copy, con este reciente cambio de empleo lo descubrí. El proceso creativo para publicidad es muy entretenido y es un trabajo que lo hace sentir a uno que no está trabajando, que se está divirtiendo… a veces. Ya sé que no me interesan los premios. Ya sé que los premios en publicidad son un montón de creativos reunidos diciéndose entre ellos lo maravillosos que son, todos lisonjeándose y pensando que la publicidad va a salvar el mundo. Ya sé que no me interesa mezclarme con creativos estrella. Ya sé que ellos tienen la profundidad intelectual de un charco en el pavimento y que sus conversaciones son sólo sobre publicistas, agencias y premios. También sé que el cliente jode y pide cosas absurdas, pero es el cliente y es el que paga. Ya sé que si lo que quería era hacer arte no debí  haber estudiado publicidad… y pues no, no quiero hacer arte. Quiero vender. Ya sé que si espero que todo mi potencial creativo se use para las piezas publicitarias me voy a frustrar. Ya sé que si no tengo un hobbie voy a sufrir y voy a volverme un creativo aburridor que vive para trabajar y no trabaja para vivir. Ya sé que sólo quiero trasnochar en la agencia cuando sea absolutamente necesario.

Y como yo ya no espero que el marido cambie, él ya no me pega. Hace rato no lo hace, porque hace rato decidí que iba a dejar de sufrir por sus desplantes. Sí me voy a enojar cada vez que un creativo colombiano se autoadule por ganarse un premio en Argentina porque la estupidez humana siempre enoja, pero ya no voy a quejarme del negocio por eso. Lo que está jodido de la publicidad NO es el negocio, son los creativos que quisieron creerse rockstars y se olvidaron de su trabajo, un trabajo sencillo que trabaja por el capitalismo. Vender y comprar. Eso es lo que lo hace hermoso.

Algunos creativos estrellitas como Ramiro Agujis pensarán que escribí esto porque no soy estrellita ni tengo premios. Piensen lo que se les dé la gana.

Where have all the cowboys gone?

12 Jul

Cada vez que sale una nueva película para adolescentes no puedo hacer más que preguntarme ¿qué les pasa a las niñas de ahora? sus amores platónicos se vuelven cada vez más afeminados, débiles y ridículos. Las niñas gritan en orgasmos en los cines al ver a Edward Cullen chillar porque quiere comerse a Bella (en los dos sentidos) y no poder hacerlo. Compran revistas en las que Justin Bieber sale con su corte de tía solterona de brazos gordos. Piensan que Harry Potter, un pendejete que no es capaz de hacer nada solo y que saca la excusa de su orfandad cada dos segundos, es sexy.

Ya no hay alfas. A las niñas de ahora les gustan los pussies llorones. El ideal masculino como Indiana Jones ha muerto y ahora todos deben mostrar su lado femenino y sentimental. Todos deben endiosar a las mujeres y actuar como si estuvieran menstruando. Y los hombres, hay hombres que se regodean en un feminismo absurdo, poniendo en pedestales a cuanta mujer se les atraviesa y admirándolas por el simple hecho de ser mujeres. Yo no quiero un hombre así, una vez cometí el GRAVE, GRAVÍSIMO error de meterme con uno y el hastío llegó con toda la gana, porque si yo quisiera salir con alguien femenino, saldría con una mujer, ellas tienen tetas y las tetas son bonitas. Si llego a salir con una mujer, quiero que sea una como Scarlett Johansson. O que sea la mismísima Scarlett y así podría pagar mis deudas, pero ella seguro sale con hombres alfa.

Yo no le pido a la vida que el ideal sea un hombre de Alabama que vaya a la bolera a beber alcohol y luego golpee a su mujer, pero sí sueño con un mundo donde las mujeres dejen de pedirle a sus hombres que sean unas mujeres con pene, un mundo donde  las niñas vuelvan a tener amores platónicos como Indiana Jones, el epítome de lo que debe ser un hombre y John McClane. Así de simple, sin feminismos baratos, porque ¿quién dijo que las mujeres de los alfa deben ser sumisas? para un alfa, una mujer con carácter, como Marion (en Indiana Jones) y para un pussy chilló,  una tonta sin cerebro que no sabe qué hacer con su vida como Bella Swan (en Twilight).

Algunos pendejos malinterpretarán este post y dirán que quiero un macho cabrío que me pegue como el aquí retratado Hombre de Alabama