Archive | March, 2012

Defendamos el amor y la cursilería

7 Mar

Que el amor no es eterno. Que la gente se divorcia. Que la gente se engaña. Que la gente se lastima. Que la gente se odia.

Sí, es cierto, pero siguen sin parecerme excusas válidas para no botarme de cabeza en un matrimonio. Es como pensar que porque nos vamos a morir entonces no vale la pena vivir.

Que vivir con alguien es esclavitud. Que ya no hay libertad. Que no puedo hacer lo que antes quería. Que me amarré.

Falso. Yo llevo un año de idilio “matrimonial” (en comillas porque a mí no me casó un violador de niños ni un funcionario ladrón -perdón por la redundancia- sino un marihuanero y un gato -y qué desgracia porque yo odio a los marihuaneros más que a los curas y a los notarios-) y hago lo mismo que si no estuviera “casada”. Es más, ver El Señor de los Anillos en la cama comiendo costillitas un viernes en la noche es mucho mejor con el esposo. Le da una marranéz extra al asunto y mayor felicidad. O tal vez es porque soy una ñoña perezosa y no me gusta salir de la casa. Con esposo salgo menos y es mejor para mí. Ya tengo una excusa creíble para quedarme en la casa y juerguear menos.

El matrimonio me ha traído muchas cosas: jugar Zelda en equipo, ver series que nadie querría ver conmigo, preparar almuerzos, comer, comer, comer. Tomar vino los viernes. Jugar más. Salir menos. Ser más feliz.

No, no es que todo haya sido perfecto. ¿Paraíso? no. Eso es en la playa. Sí he llorado, he peleado, he gritado, me he querido ir de la casa, dejarlo todo tirado y empezar una nueva vida bajo el mar, pero hay muchas cosas más fuertes que esos impulsos y al final lo bueno siempre es más. Es tanto más que no me puedo acordar de lo malo en este momento (aunque tal vez sea porque me duele la cabeza).

No escuchamos la misma música pero hay un par de placeres culposos que nos unen y son los de escuchar en las noches de vino. No coincidimos en todo y somos tercos los dos, así que cualquier discusión pequeña puede tomar 8 horas. Cuidamos a los gatos juntos y decimos estupideces con una regularidad increíble. O sea, todo es perfecto. Y uso perfecto con un significado muy arbitrario para decir que a pesar de las fallas lo único que yo veo es lo bueno.

¿Cuánto va a durar? quisiera creer que para siempre, pero sé que la cosa no es así. Por ahora sólo espero que dure hasta la muerte de alguno de nosotros. Que no vivamos tanto como para desenamorarnos, pero si llegara a pasar que el idilio se acabara, si llegara a sufrir, a llorar y a odiar, espero también alcanzar el punto zen en el que por fin agradezca, a pesar del sufrimiento, toda la felicidad que he tenido con esto.  Es eso o los gatos. Si se acaba esto voy a tener más gatos y un par de perros para ser la loca de los gatos y el par de perros. Lo bueno es que pase lo que pase, siempre estará la opción de ser la loca de los gatos.

Antes de vivir en compañía mi sueño era ser una maravillosa loca de los gatos.