Icetex: la última esperanza o el amigo… FROM HELL

25 Jun

Hay gente que no estudia en universidad pública no porque no pasó, sino porque les ofrecieron una beca y la rechazaron para seguir sus sueños: ser redactores de agencia de publicidad. Porque sí, así fue: desde muy niña soñaba con ser redactora en una agencia de publicidad y ahora no decido si es que era una niña triste y de pocas aspiraciones o una niña aguerrida que lucha por lo que quiere y lo logra. Si soy la niña aguerrida, debí esforzarme con más ahínco por casarme con Leonardo DiCaprio y si soy de pocas aspiraciones me pregunto por qué no quise ser barrendera o algo que implicara menos trabajo mental y me diera más tiempo de ocio.

La cosa es que rechacé una beca en la universidad Nacional de Colombia, la mejor universidad del país, madriguera de mamertos para unos, hogar de las mentes más brillantes para otros y digamos que también puede ser la madriguera de las mentes mamertas más brillantes. Yo no sé, yo no estudié allá y esa discusión me va a salir dando una embolia si la vuelvo a escuchar. Así que volviendo al punto, para la gente de pocas aspiraciones o aguerrida como yo hay un gran amigo que se llama crédito educativo Icetex. Mis santos padres no podían pagarme una carrera en universidad privada, así que me dijeron que la única opción era la deuda. Yo, como la ingenua polluela que era, acepté. Yo ya he dicho que mis padres son unos señores angelicales, que aún sin tener con qué, hicieron lo posible porque mi deuda no fuera un monstruo de 7 cabezas y las redujeron a, digamos, 4. Si no hubiera sido por ellos, jamás habría terminado de pagar ese crédito infernal.

Y es que la cosa mientras uno estudia no se nota porque tenía a mamá y papá pagando las cuotas mensuales cual mensualidad de colegio, luego empecé a trabajar y literalmente (el verdadero literalmente, no la hipérbole que utilizan ahora) la mitad de mi sueldo se me iba pagando Icetex, pero no era tan grave, porque como irme de donde mis padres no era un sueño en mi vida, yo seguía allá. Palabras más, palabras menos: pasó el tiempo, me fui de la casa de mis papás y de la cuidad, me subieron el sueldo, seguía pagando y era menos horrible. No quiero calcular cuánto pagué finalmente, ni cuánto pagaron mis padres para no sentirme mal. Luego resultó un saldo a favor por el que sigo en la pugna, porque lo peor de Icetex no es ni siquiera que uno pague intereses por un crédito, muy güevón el que espere que le presten un servicio así, gratis. Lo terrible de Icetex es la burocracia que he tenido que aguantar por la “platica” que me deben.

“Señores por favor me devuelven lo que es mío y ustedes pueden ver en el sistema”. Estoy cansada de rogar por un saldo a favor que tengo desde el 2009. Ya se va a acabar el mundo y no me devolvieron mi plata. Antes de terminar de pagar el crédito fui hasta las oficinas de esa infernal entidad donde revisaron que en efecto tengo ese saldo a favor. Me dijeron que bastaba con una carta y eso hice. Volví a ir a llevar la carta. Luego me respondieron con otra carta donde decía que lo sentían, que la plata no me la devolvían así no más. Que necesitaba firmas de mis codeudores autenticadas, llenar unos formatos y muchas cosas más para volver a llevar eso a las oficinas de Icetex. Creo que hasta me pidieron muestras de ADN, copia de mi registro civil y árbol genealógico desde tiempos de la conquista hasta la modernidad. No sé. No leí completo lo que pedían, porque además debía terminar de pagar el crédito (TOTALMENTE) para poder recibir el beneficio de recuperar mi dinero. Gracias, señores. Muy amable de su parte que por un error de ustedes yo tenga que esperar y además enviar pruebas de que yo soy realmente quien soy y de que ustedes me deben lo que saben que me deben. Me siento como parte de algo.

Ya terminé de pagar el crédito. Icetex me sigue debiendo y mi santo padre, desde Cali, se encuentra haciendo los trámites para que me devuelvan devaluados $250.000 que no recuperaré con los intereses. Si hacemos cuentas, en realidad perdí dinero, por lo que les digo: adelante, pidan créditos. No sufran por los intereses, pero por favor, búsquense un banco. Esas también son entidades del mal reguladas y protegidas por el Estado, pero son un poquito menos del mal que Icetex. O mejor, no persigan sus sueños y acepten la beca en la universidad Nacional. A menos que sus sueños sean ser astronautas,casarse con Leonardo DiCaprio o entrenar monos mayordomo, en ese caso sí persíganlos, sobre todo si es el de los monos mayordomo. Quiero un mono mayordomo y le pondría Mojo como el mono de Homero.

Mi mono mayordomo asustará a las personas que me caen mal. Sobre todo a los funcionarios de Icetex.

2 Responses to “Icetex: la última esperanza o el amigo… FROM HELL”

  1. N.A.N.  (@nomeacuerdo) June 25, 2012 at 11:24 #

    Buscar una fundación privada que le ayude a uno con esos menesteres. Intereses manejables, cero amangüale con el estado, uno estudia donde quiera y la diferencia de dinero vs. Icetex se va en monos mayordomo.

    • gissella August 13, 2015 at 13:04 #

      Pasé por lo mismo. Una deuda como un moustro de 7 cabezas. Y ahora me dicen que puede reclamar un saldo a favor 😌 pero piden de todo…

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