Guilty Pleasures

10 Sep

Me gusta el buen cine, la buena comida y la buena música. A diferencia de la gente a la que le gusta la comida fea, el cine malo y la música horrible. Pero ya en serio, lo que pasa es que a uno lo que le gusta le parece bueno siempre a excepción de los guilty pleasures, que uno racionalemente siente que no deberían gustarle, pero aún así le gustan. Mi vida es más que todo una sucesión de guilty pleasures musicales, por lo que sí podríamos decir que a mí me gusta la mala música y soy una desvergonzada para admitirlo. La mala música me acompaña en mis momentos más felices y también en los peores. Y en los indiferentes, como este, que suena The Hook Up de Britney Spears.

Yo digo que mis gustos son guilty pleasures porque así los cataloga mucha gente, pero yo no me siento para nada culpable y menos a esta edad, porque uno tan viejo (viejo es decir no adolescente) qué se va a sentir culpable por la música que oye… ni que estuviera uno admitiendo complicidad criminal con el ladrón de la esquina (yo siempre imagino que cada esquina tiene su ladrón. Ellos se reparten la ciudad y los territorios los dividen por esquinas).

Para mí Britney Spears es una reina y ‘Nsync es la locura para bailar en el puesto mientras uno trabaja. Backstreet Boys y Savage Garden me llevan a revivir una romanticona adolescente y Linkin Park me hace sentir la rebeldía artificial de los 17. Enrique Bunbury y Héroes del Silencio me hace pensar en vino de caja y momentos colegiales y más recientemente, noches de vino con el futuro esposo. Wilfrido Vargas me hace pensar en grandes amigos de una agencia donde trabajé 3 años y Cuarto de Hotel 303 no me recuerda moteleadas en Cali sino más bien trasnochos de trabajo.

Hay una canción, eso sí, que me avergüenza admitir que la escucho, pero no es por sus características guabalosas o poco artísticas. Se trata de Hasta Siempre Comandante en versión de Soledad Bravo o de Buena Vista Social Club, pero es porque de verdad no quiero que la gente piense que la escucho porque siento cariño hacia Cuba o hacia el Che Guevara o siquiera algo de empatía con algún partido comunista o socialista del universo.

Ahora que lo pienso, la cosa no termina con la música. A mí también me gusta el mal cine y los malos libros. Yo he leído a Coelho y a este señor de Juventud en Éxtasis que ya no me acuerdo cómo se llama. Es que la mala literatura es buena comedia y en cuanto al cine, pues, gusto mucho de Jairo Pinilla y sus películas mal actuadas. Sobre la comida, admito que me apasionan las hamburguesas callejeras, los chorizos de parqueadero y la papa rellena del estadio.

Con estas reflexiones de lunes por la tarde, concluyo entonces que soy de esa gente a la que le gustan los malos libros, la mala música, el mal cine y la mala comida. Y usted también, seguramente. Es que en serio no somos tan exquisitos como queremos vernos, aunque espero que tampoco seamos tan ramplones como este post parece sugerir.

4 Responses to “Guilty Pleasures”

  1. cpinill September 10, 2012 at 17:49 #

    jajaja admita que le gusta Hasta Siempre Comandante en versión de Soledad Bravo porque me recuerda a mí: su líder político. Excelente post, como siempre

  2. Inquisidora September 10, 2012 at 17:57 #

    Frase de antología: “Es que en serio no somos tan exquisitos como queremos vernos” o como queremos que nos vean los demás. Y es que si, hay algo delicioso en los culpables placeres de no beber Jhonnie Walker sello azul sino directamente de la caja azul del “chirrinche” marca “El Capo”, o escuchar a Colibritani y no sacarse de la cabeza la tonadita de la pizza japonesa (o como yo, que estoy dispuesta a pagar por una canción del álbum debut de Fernando Allende), o leer novelas policiacas de a peso o fingir que no nos gustó crepúsculo mientras camuflamos las películas en un cajón del armario.
    Es decir, es la mirada del otro la que nos culpa (y casi sin duda la nuestra culpa a otro), pero hay algo liberador en hacerlo, sin que esas miradas importen.
    Abrazo!

  3. N.A.N.  (@nomeacuerdo) September 10, 2012 at 18:13 #

    Lo que nutre no sabe rico, aplica tanto para la comida como para lo demás.

  4. noiretyle October 23, 2012 at 23:41 #

    El infierno no son los otros, son sus gustos.

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