Archive | October, 2012

If I was a rich kid of instagram

18 Oct

Quienes me siguen en Twitter saben que uno de mis Tumblrs favoritos es Rich Kids of Instagram porque es un maravilloso lugar en el que se reúnen la opulencia, el despilfarro, el Dom Perignon y los helicópteros.

¿Y por qué me gusta Rich Kids of Instagram? porque es gente rica que no se avergüenza de serlo, gente rica que no anda montando fundaciones para ayudar a los niños de África ni adoptando niños pobres como si fueran Pokemones. No es que montar las fundaciones sea algo malo, pero Rich Kids of Instagram es un manantial de diversión en el desierto de lo que se debe decir y hacer.

Y es inofensivo. Los niños ricos andan en sus casas de los Hamptons bañándose con champaña mientras nosotros estamos trabajando para ganarnos la vida y no tenemos una casa en un decadente lugar de la Florida, pero no pasa nada. No nos están haciendo nada (al menos que sepamos. Sus padres pueden ser directores de la CIA, amigos de terroristas o de presidentes), pero lo gracioso de este blog es las reacciones que causa en la gente. He visto ira, indignación, envidia y no entiendo por qué. Bueno, sí… la envidia la entiendo un poco porque ¿quién no quiere pasear en un yate por el Caribe y tener un patio lleno de pavos reales?

Yo quisiera ser un Rich Kid of Instagram para no preocuparme por el arriendo, para no preocuparme por la comida de los gatos, para recoger gatos y perros de la calle y tenerlos en una finca, para cambiar de computador cada semana, para bañarme en tinas de agua Perrier, para beber leche de vacas mantenidas como si fueran reinas, para comer carne de animales igualmente mantenidos como realeza, para pasármela en el mar y para mandar hacer una cobija inversa a las mantas eléctricas. Una cobija que en lugar de dar calor, dé frío. Algo así como las bolsas de gel frío pero grande como un cubrelecho. Ese es mi gran sueño. Mi cobija fría. Eso es lo que pensaba anoche mientras trataba de dormir acalorada y no quiero imaginar mi menopausia sin mi manta fría.

Así sería yo en mi yate, pero en lugar de gente habría perros y gatos. Y en lugar de una mujer flaca y sensual asoleándose estaría yo.

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Querido diario, esto fue lo que soñé anoche

9 Oct

A veces tengo sueños raros. A veces son simplemente estúpidos y a veces raros y estúpidos, por lo que esto no es más que un “querido diario, la madrugada del 9 de octubre soñé que…”

En el sueño había un paraje con tierra roja y chatarra. Un asesino en serie vivía ahí y despellejaba a sus víctimas. No puedo recordar si yo veía todo desde una perspectiva ajena o estaba allí, como actuando en la película. Una víctima escapó y tampoco recuerdo si yo era ella, pero sí recuerdo sentir angustia mientras ella (o yo) huía por una carretera vacía. Después de escapar, sospechosamente y seguro por traumas, la víctima se convirtió en asesina también. Asesina y prostituta y en este momento ya era menos claro si yo era ella en el sueño.

Pasa el tiempo y asesina y asesino se reencuentran en un cabaret también ubicado en un paraje de tierra roja y chatarra. Cuando se ven, el primer impulso de él es ahorcarla a ella, pero al parecer (y por influencia de la literatura erótica para señoras que he leído) esto la excita y terminan entregados al placer carnal con cuero y látex. Además no olvidemos que es prostituta y lo de asesina en serie asegura compatibilidad con el hombre, así que se enamoran. Ustedes saben que entre parejas de la misma profesión se entienden muy bien, por lo que que asesino con asesina es una mezcla ideal. Si yo fuera asesina, querría que mi novio también lo fuera para que entendiera todos mis problemas laborales.

Es así como este par de asesinos en serie tienen una relación amorosa y viven y trabajan en el cabaret, hasta que por algo que desconozco, él queda mutilado y en silla de ruedas y para comunicarse con las personas utiliza un implemento Stephen Hawkingsesco que transmite sus pensamientos con voz robótica. El pobre hombre queda devastado porque nadie quiere verse como Stephen Hawking sin tener la inteligencia de Stephen Hawking, así que decide suicidarse montándose en un carro (no sé cómo lo hace sin movilidad en las extremidades, pero a esto le llamamos la magia de los sueños) y estrellándolo contra un montón de chatarra. De inmediato se incendia como si todo estuviera rociado por gasolina y la mujer asesina corre al auxilio de su amado. Lo alcanza a sacar con vida aunque quemado y ahí, en medio del horror, se juran amor eterno. Hasta él le propone matrimonio haciéndola abrir la caliente y peligrosa guantera del carro estrellado para sacar un anillo de compromiso. Dios, hasta en mis sueños soy cursi.

Tras el accidente y durante la conmoción del hombre quemado y la propuesta de matrimonio todo el personal del cabaret sale a chismosear o a auxiliar, no sé muy bien, y en ese momento una pareja entra al cabaret a realizar labores de espionaje porque una perrita disfrazada de Hello Kitty, que estaba encerrada en un calabozo, los había contratado para tales fines.

Así terminó todo y yo me quedé con la duda de por qué había una perrita disfrazada de Hello Kitty tratando de espiar un cabaret de mala muerte. Cierro entonces diciendo: querido diario: necesito saber más sobre la perrita. Ojalá vuelva a soñar con ella.

Dios ¡estos perros disfrazados son una realidad! ahora serán parte constante de mis pesadillas.

50 Sombras de… ¡DIOS MÍO QUÉ ES ESTO QUE ESTOY LEYENDO!

5 Oct

Como es bien sabido, a mí me gusta ver y leer cosas malas como método de entretenimiento y es por eso que empecé a leer 50 Sombras de Grey. Y lo empecé a leer no sin algo de temor a que me llegara a gustar genuinamente, ya que en mi cabeza sólo hay espacio para un gusto señorero y ese es Agatha Christie.

Un fenómeno de mercadeo que nació como un fanfic de Twilight y es eso y nada más que eso. Empieza como Twilight y termina como Twilight. Tenemos a un Christian Grey que se enamora perdida y angustiosamente de una joven y virginal Anastasia Steele, un Christian Grey que, como Edward Cullen, se percibe mentalmente más viejo de lo que es y una Anastasia Steele que, como Bella Swan, es insípida, pero inteligente, callada pero sagaz. Un Grey que está jodido en muchos sentidos, como Cullen, y lo demuestra con una afición por el BDSM y entonces tenemos un Twilight porno, pero adornado con diálogos cursis que resultaron siendo mi mayor objeción con el libro. Porque es que el porno me lo aguanto, pero lo que me hacía sentir rechazo eran cosas como: “Anastasia, nena, ahora te tomaré”. La repetición incesante de la palabra “baby” que me hacía pensar en Justin Bieber y los eufemismos como “popsicle” para referirse al miembro viril de Christian Grey fueron realmente incómodos. El popsicle. Cómo olvidarlo. Cuando uno lee ese párrafo se condena a nunca más practicar sexo oral sin pensar en popsicles. Y a nunca más comer popsicles sin pensar en sexo oral.

El Adonis Christian Grey no brilla como Edward Cullen, pero tiene un helicóptero en el que lleva a Anastasia a pasear, no es un vampiro, pero es un Amo-dominante de la comunidad BDSM de Seattle (seguro es conocido) que arrastra a la joven e indefensa Anastasia a un mundo oscuro de 50 sombras y yo me pregunto ¿qué es lo que ha hecho a este libro tan popular? Yo ya he dicho que las mujeres quieren un macho alfa (lo digo de manera intuitiva, no porque yo haya hecho estudios. No me linchen, personas correctas), pero ¿Christian Grey es un alfa? si es una copia de Edward Cullen, no lo es. Es un alma atormentada. Una especie de Shinji Ikari, igual de llorón, pero obsesionado con el bondage y el sadomasoquismo. Un pobre pendejo que quiere “tomar” a Anastasia Steele con violencia, pero que llora en la almohada porque la está llevando a su mundo sin luz. Como Edward. Igual a Edward. ¿Qué hace a este libro tan popular? ¿que es Twilight con sexo? ¿que todo lo que la gente quería que pasara entre Edward y Bella por fin pasaba? ¿que las mujeres quieren un multimillonario con helicóptero que les compre Macbooks y BlackBerries? ¿que las mujeres quieren que un hombre que se ve poderoso ante el mundo se sienta doblegado ante ellas? de pronto ese es el encanto, que Anastasia es una mujer común, no es una belleza excepcional y logró que el “dios Griego” se obsesionara por completo con ella. Tal vez todas queremos vivir esa fantasía y que un hombre perfecto nos diga que ante él somos perfectas. ¿Será eso?

Yo no sé qué será. La literatura erótica señorera es un gran género en Estados Unidos y yo siempre me dije que tenía que escribir un libro de eso para taparme en dinero y alguna vez le puse título, se llamaba “La Culpa es de la Concha” pero la pereza jamás me dejó progresar y ahora E.L James se queda con mis millones. De pronto el éxito de 50 Sombras de Grey no es más que una mezcla de lo vendedoras que son las novelas eróticas, pegado al éxito de Twilight.

Me gusta imaginar a E.L James leyendo Crepúsculo sonrojada pensando en Edward y Bella entregados al acto carnal. Me imagino a E.L. James pensando: tampones, vampiros, sangre… BONDAGE, SADOMASOQUISMO… y luego escribiendo una caliente escena que involucra un baño y un tampón, reformada para no ser sobre vampiros y sí muy sensual.
Me imagino luego a E.L. James frotándose en una cama de billetes, porque eso es lo que yo haría si hubiera ganado todo lo que ella ha ganado, lo que me lleva a pensar que quiero decirle a E.L. James que ella es una inspiración y que ahora sí voy a escribir La Culpa es de la Concha para acompañarla en su cama de billetes. Señoras calenturientas ¡ahí voy! ¡compren mi libro!

He aquí la escena del tampón. En este caso estas palabras valen más que mil imágenes, básicamente porque de estas palabras se forman sórdidas imágenes.