50 Sombras de… ¡DIOS MÍO QUÉ ES ESTO QUE ESTOY LEYENDO!

5 Oct

Como es bien sabido, a mí me gusta ver y leer cosas malas como método de entretenimiento y es por eso que empecé a leer 50 Sombras de Grey. Y lo empecé a leer no sin algo de temor a que me llegara a gustar genuinamente, ya que en mi cabeza sólo hay espacio para un gusto señorero y ese es Agatha Christie.

Un fenómeno de mercadeo que nació como un fanfic de Twilight y es eso y nada más que eso. Empieza como Twilight y termina como Twilight. Tenemos a un Christian Grey que se enamora perdida y angustiosamente de una joven y virginal Anastasia Steele, un Christian Grey que, como Edward Cullen, se percibe mentalmente más viejo de lo que es y una Anastasia Steele que, como Bella Swan, es insípida, pero inteligente, callada pero sagaz. Un Grey que está jodido en muchos sentidos, como Cullen, y lo demuestra con una afición por el BDSM y entonces tenemos un Twilight porno, pero adornado con diálogos cursis que resultaron siendo mi mayor objeción con el libro. Porque es que el porno me lo aguanto, pero lo que me hacía sentir rechazo eran cosas como: “Anastasia, nena, ahora te tomaré”. La repetición incesante de la palabra “baby” que me hacía pensar en Justin Bieber y los eufemismos como “popsicle” para referirse al miembro viril de Christian Grey fueron realmente incómodos. El popsicle. Cómo olvidarlo. Cuando uno lee ese párrafo se condena a nunca más practicar sexo oral sin pensar en popsicles. Y a nunca más comer popsicles sin pensar en sexo oral.

El Adonis Christian Grey no brilla como Edward Cullen, pero tiene un helicóptero en el que lleva a Anastasia a pasear, no es un vampiro, pero es un Amo-dominante de la comunidad BDSM de Seattle (seguro es conocido) que arrastra a la joven e indefensa Anastasia a un mundo oscuro de 50 sombras y yo me pregunto ¿qué es lo que ha hecho a este libro tan popular? Yo ya he dicho que las mujeres quieren un macho alfa (lo digo de manera intuitiva, no porque yo haya hecho estudios. No me linchen, personas correctas), pero ¿Christian Grey es un alfa? si es una copia de Edward Cullen, no lo es. Es un alma atormentada. Una especie de Shinji Ikari, igual de llorón, pero obsesionado con el bondage y el sadomasoquismo. Un pobre pendejo que quiere “tomar” a Anastasia Steele con violencia, pero que llora en la almohada porque la está llevando a su mundo sin luz. Como Edward. Igual a Edward. ¿Qué hace a este libro tan popular? ¿que es Twilight con sexo? ¿que todo lo que la gente quería que pasara entre Edward y Bella por fin pasaba? ¿que las mujeres quieren un multimillonario con helicóptero que les compre Macbooks y BlackBerries? ¿que las mujeres quieren que un hombre que se ve poderoso ante el mundo se sienta doblegado ante ellas? de pronto ese es el encanto, que Anastasia es una mujer común, no es una belleza excepcional y logró que el “dios Griego” se obsesionara por completo con ella. Tal vez todas queremos vivir esa fantasía y que un hombre perfecto nos diga que ante él somos perfectas. ¿Será eso?

Yo no sé qué será. La literatura erótica señorera es un gran género en Estados Unidos y yo siempre me dije que tenía que escribir un libro de eso para taparme en dinero y alguna vez le puse título, se llamaba “La Culpa es de la Concha” pero la pereza jamás me dejó progresar y ahora E.L James se queda con mis millones. De pronto el éxito de 50 Sombras de Grey no es más que una mezcla de lo vendedoras que son las novelas eróticas, pegado al éxito de Twilight.

Me gusta imaginar a E.L James leyendo Crepúsculo sonrojada pensando en Edward y Bella entregados al acto carnal. Me imagino a E.L. James pensando: tampones, vampiros, sangre… BONDAGE, SADOMASOQUISMO… y luego escribiendo una caliente escena que involucra un baño y un tampón, reformada para no ser sobre vampiros y sí muy sensual.
Me imagino luego a E.L. James frotándose en una cama de billetes, porque eso es lo que yo haría si hubiera ganado todo lo que ella ha ganado, lo que me lleva a pensar que quiero decirle a E.L. James que ella es una inspiración y que ahora sí voy a escribir La Culpa es de la Concha para acompañarla en su cama de billetes. Señoras calenturientas ¡ahí voy! ¡compren mi libro!

He aquí la escena del tampón. En este caso estas palabras valen más que mil imágenes, básicamente porque de estas palabras se forman sórdidas imágenes.

5 Responses to “50 Sombras de… ¡DIOS MÍO QUÉ ES ESTO QUE ESTOY LEYENDO!”

  1. nomeacuerdo October 5, 2012 at 10:53 #

    …y ese es un caso en el que uno espera que nunca haya imagen que se haga valer más que esas palabras

  2. Ana Delgado October 5, 2012 at 11:55 #

    Igualmente a mi me ha inspirado a escribir mi novela. Si esta mierda es best seller, yo voy a ser Nobel!!! A escribir!!!

  3. cpinill October 5, 2012 at 13:34 #

    No permitiré que su fama llegue antes que la mía. Temporada Culposa le ganará en ventas a La Culpa es de la Concha.

    • Agnes October 5, 2012 at 20:12 #

      ¿Y si unimos fuerzas? Que La Culpa es de la Concha sea la segunda parte se Temporada Culposa. O al revés. La trilogía es lo que vende, así que nos falta un título

      • Inquisidora October 10, 2012 at 15:00 #

        Madre de….! carajo, a veces es una bendición no saber suficiente inglés. Cómo será el libro que ya le hizo su propia categoría😀. Sumercé se pasa.

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