Pérdida y Vacío

20 Sep

Se me fue Aníbal. Se me fue mi gatico. Mi compañero de 8 años. Mi amigo. Mi bebé. Y yo me pregunto qué hice mal y por qué no pude salvarlo. También me pregunto por qué no pude curarle el dolor o hacer que me doliera a mí y no a él en sus últimas horas.

“Aníbal, miamor, si te tienes que ir, hazlo tranquilo. No te quedes aquí por mí. Gracias por todo. Me salvaste tantas veces. Si ya es hora, ya es hora. No sufras más”. Recuerdo lo que dije porque se lo repetí varias veces. Lo hice mientras sostenía su patica en mi mano. Lo hice mientras le acariciaba su carita. Y él se fue. Sin llanto. En el carro cuando lo estábamos llevando al veterinario para que ayudara a terminar su dolor. Se me murió solito y sin ayuda y cuando noté que ya no se movía, que ya no respiraba, sentí que el alma se me iba del cuerpo. Fue mi grito de dolor más sentido y mi pregunta más estúpida “¿por qué?”. Lo abrazaba, su cuerpecito ya sin vida, y me preguntaba “¿por qué?” sin poderme responder. El veterinario le cerró sus ojitos y confirmó lo que ya sabíamos. Llamé a mi mamá y a mi hermana y les lloré mientras lo seguía cargando. No lo solté. Lo seguí cargando con cuidado de no lastimarlo o sacudirlo, aunque ya nada nunca más lo iba a lastimar o a sacudir.

Y nos fuimos para la finca a enterrarlo al lado de Toño, el perrito de mi hermana, que murió hace dos años y medio. Acaricié a Aníbal todo el camino, le lloré encima y mis lágrimas caían sobre él. Lo besé. Le sostuve la patica. Le hablé. Le seguí diciendo cuánto lo amaba y cuán feliz me había hecho durante ocho años. Llegamos a la finca y mi mamá me pasó una cobija. Lo puse en la cama y lo envolví con cuidado. No lo solté. No lo iba a soltar hasta que llegara el momento definitivo de la despedida. Me senté a esperar a que el hueco quedara cavado y con cada segundo que el hueco se hacía más profundo, más fuerte me dolía y más cercana era la hora de decir adiós para siempre. No lo solté. Le lloré y me sequé las lágrimas con la cobija que lo envolvía. Llegó el momento y mi papá me preguntó si me ayudaba a ponerlo en su tumba. No. Tenía que hacerlo yo. No lo iba a soltar hasta no tener que hacerlo. No lo solté. Caminé y lo deposité en su cuna de tierra con cuidado. Siempre con cuidado. Acomodé la cobija sobre él. Le acomodé las orejas y los bigotes. Lo solté. Lo seguí llorando y mis papás me abrazaron. Me sostuvieron en el momento más duro que me ha tocado vivir. Lloraron conmigo.

Me devolví para la casa ayer. Sin Aníbal. Salí con él y llegué sola. Tenía que estar con Arya y Magnolia y acompañarlas a ellas. Hay dos gatas más, pero la casa se siente vacía. La cama está vacía porque él dormía conmigo siempre. Todas las noches me ronroneaba. Me sigo preguntando ¿por qué? y ahora me pregunto quién me va a saludar cuando llegue del trabajo y quién va a lamer las paredes de la ducha cuando salga de bañarme. Quién va a tomar agua usando la pata en lugar de la lengua como los gatos normales. Quién me va a maullar cuando me demore en acariciarlo. Quién me va a agarrar la mano con las patas para que lo sobe debajo de la cabeza y quién se va a echar patas arriba para que le acaricie la panza. Quién va a jugar con su juguete favorito. Quién va a echarse sobre la ropa que me quite por las noches y quién va a saltarme encima de la nada a pedir amor.

Se me fue mi Aníbal y esto duele como nada me ha dolido en la vida. Se me fue mi gatico y ahora solo me quedan los recuerdos que, por fortuna, son los mejores que uno pueda desear. Los recuerdos de 8 años felices en los que él me salvó y yo lo salvé.

Aníbal.

Aníbal.

5 Responses to “Pérdida y Vacío”

  1. nomeacuerdo September 20, 2015 at 14:12 #

    Él era lo más hermoso y tierno del mundo, tuvo la suerte de tenerte a ti. La vida sin él es difícil, pero hay que ser tan felices como él siempre quiso que fueramos con sus poderes de mantarrayita.

  2. Patton September 20, 2015 at 19:34 #

    Habiendo pasado por la misma situación varias veces puedo decirte que creo entender y sentir tu vacío.
    Te (los) acompaño en tu dolor, un abrazo.

  3. Virginia September 20, 2015 at 22:22 #

    Me muero de la tristeza Adri. Lloro contigo y te acompaño en tu dolor. Beso.
    Vir

  4. Ivonne September 21, 2015 at 11:01 #

    Creo que decir lo siento no ayuda en nada, porque creo que nadie siente más su partida que tú, pero lo que sí te puedo decir es que debes sentirte (y sé que es así) afortunada de haber tenido a Aníbal en tu vida y tu en la de él. No todo el mundo entiende el significado que tiene un compañero gatuno, ellos son confidentes y siempre saben qué pasa con uno, él era un alma gemela y te encontró. Mucho ánimo, recuérdalo cuando te sientas sola y triste, porque él siempre va a estar ahí, su recuerdo y todo lo que viviste con él, al igual que las buenas historias, siempre estará ahí contigo y nadie te podrá quitar eso. Un abrazo.

  5. sexyogui September 21, 2015 at 12:41 #

    Me hizo llorar. Maricas gatos. Yo le digo al mío que no se puede morir antes que yo. Pero dudo que me haga caso.

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