Archive | September, 2012

Love is in the air

14 Sep

Yo no celebro amor y amistad. Nunca lo he hecho y creo que nunca lo haré, pero mi amiga Gabriela hizo un playlist de canciones de amor para Diners y se me ocurrió hacer el mío, aprovechando que estoy enamorada y todas esas ridiculeces que tanta amargura causan, así que aquí está:

At My Most Beautiful – R.E.M.

Esta es mi canción romántica número uno. Me erizo cada vez que la escucho y creo que Michael Stipe logró hacer del verdadero romanticismo una canción con una letra que, aunque corta, lo dice todo. La escucho y me dan hasta ganas de llorar.

Mi parte favorita es esta:

at my most beautiful
I count your eyelashes secretly.
with every one, whisper I love you.
I let you sleep.
I know you’re closed eye watching me,
listening.
I thought I saw a smile.

Joga – Björk

Mi parte favorita de Joga es “all that no one sees /you see / what’s inside of me / every nerve that hurts you heal / deep inside of me”. Nada más qué decir. Belleza absoluta.

Perfect Day – Lou Reed

Linda, linda. Banda sonora de Trainspotting y un poco triste, como todo en Lou Reed. Esta es mi parte favorita:

Just A Perfect Day,
You made me forget myself.
I thought I was Someone else,
someone good.

I’ll Be Your Mirror – The Velvet Underground and Nico

Ya que estamos con Lou Reed, pues sigamos con The Velvet Underground. Un muy querido exnovio me la dedicó una vez y esta es mi parte preferida:

“I find it hard to believe you don’t know / The beauty you are / But if you don’t let me be your eyes / A hand to your darkness, so you won’t be afraid”

I’m Still Here – Kula Shaker

Un amigo me contó que una vez cuando lo dejaron se dedicó a escuchar esta canción una y otra vez y a llorar en posición fetal por el amor perdido. Es una canción de amor, pero de un corazón roto y con esta cierro simplemente pare recordarles que cuando perdemos el amor nos sigue quedando la música y que es bonito hacer de esta vida un drama y ponerle banda sonora. Hace que todo parezca importante. Hace que nosotros parezcamos importantes y hace que sepamos que la frase tonta que dice que es mejor haber amado y perdido que no amar nunca es cierta aunque suene muy estúpida. Alguien debería formularla de una manera menos ridícula, pero no seré yo porque como ya saben, cuando estoy enamorada me vuelvo una bola melosa de caramelo que bota azúcar por los poros.

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Guilty Pleasures

10 Sep

Me gusta el buen cine, la buena comida y la buena música. A diferencia de la gente a la que le gusta la comida fea, el cine malo y la música horrible. Pero ya en serio, lo que pasa es que a uno lo que le gusta le parece bueno siempre a excepción de los guilty pleasures, que uno racionalemente siente que no deberían gustarle, pero aún así le gustan. Mi vida es más que todo una sucesión de guilty pleasures musicales, por lo que sí podríamos decir que a mí me gusta la mala música y soy una desvergonzada para admitirlo. La mala música me acompaña en mis momentos más felices y también en los peores. Y en los indiferentes, como este, que suena The Hook Up de Britney Spears.

Yo digo que mis gustos son guilty pleasures porque así los cataloga mucha gente, pero yo no me siento para nada culpable y menos a esta edad, porque uno tan viejo (viejo es decir no adolescente) qué se va a sentir culpable por la música que oye… ni que estuviera uno admitiendo complicidad criminal con el ladrón de la esquina (yo siempre imagino que cada esquina tiene su ladrón. Ellos se reparten la ciudad y los territorios los dividen por esquinas).

Para mí Britney Spears es una reina y ‘Nsync es la locura para bailar en el puesto mientras uno trabaja. Backstreet Boys y Savage Garden me llevan a revivir una romanticona adolescente y Linkin Park me hace sentir la rebeldía artificial de los 17. Enrique Bunbury y Héroes del Silencio me hace pensar en vino de caja y momentos colegiales y más recientemente, noches de vino con el futuro esposo. Wilfrido Vargas me hace pensar en grandes amigos de una agencia donde trabajé 3 años y Cuarto de Hotel 303 no me recuerda moteleadas en Cali sino más bien trasnochos de trabajo.

Hay una canción, eso sí, que me avergüenza admitir que la escucho, pero no es por sus características guabalosas o poco artísticas. Se trata de Hasta Siempre Comandante en versión de Soledad Bravo o de Buena Vista Social Club, pero es porque de verdad no quiero que la gente piense que la escucho porque siento cariño hacia Cuba o hacia el Che Guevara o siquiera algo de empatía con algún partido comunista o socialista del universo.

Ahora que lo pienso, la cosa no termina con la música. A mí también me gusta el mal cine y los malos libros. Yo he leído a Coelho y a este señor de Juventud en Éxtasis que ya no me acuerdo cómo se llama. Es que la mala literatura es buena comedia y en cuanto al cine, pues, gusto mucho de Jairo Pinilla y sus películas mal actuadas. Sobre la comida, admito que me apasionan las hamburguesas callejeras, los chorizos de parqueadero y la papa rellena del estadio.

Con estas reflexiones de lunes por la tarde, concluyo entonces que soy de esa gente a la que le gustan los malos libros, la mala música, el mal cine y la mala comida. Y usted también, seguramente. Es que en serio no somos tan exquisitos como queremos vernos, aunque espero que tampoco seamos tan ramplones como este post parece sugerir.